Durante años, el término antiaging o antienvejecimiento ha estado muy presente en el ámbito de la salud, la estética y el bienestar. Bajo este concepto se han agrupado tratamientos y estrategias destinados a retrasar, prevenir o disimular los efectos asociados al paso del tiempo. Sin embargo, cada vez cobra más fuerza una perspectiva diferente: el bienenvejecer.
Este cambio no consiste únicamente en sustituir una palabra por otra. Supone modificar la forma de entender el envejecimiento: no se trata de luchar contra la edad, sino de favorecer un envejecimiento saludable, preservar la autonomía y mantener la mejor calidad de vida posible durante el mayor tiempo posible.
¿Qué significa bienenvejecer?
El concepto de bienenvejecer hace referencia a un proceso de envejecimiento saludable que pone el foco en la funcionalidad, la autonomía y el bienestar de la persona.
Envejecer es un proceso biológico natural. No puede detenerse, pero sí existen factores sobre los que podemos actuar y que están relacionados con nuestra salud a lo largo de la vida.
Por eso, el objetivo no debería ser parecer más joven o eliminar cualquier signo asociado a la edad, sino llegar a las diferentes etapas de la vida con la mayor capacidad funcional y bienestar posibles.
Antiaging frente a bienenvejecer: ¿cuál es la diferencia?
Aunque ambos conceptos pueden compartir algunas recomendaciones, su filosofía es diferente.
El término antiaging puede transmitir la idea de que el envejecimiento es algo que debemos combatir o evitar. Además, en determinados contextos comerciales se ha asociado a productos o tratamientos cuya eficacia puede no estar respaldada por suficiente evidencia científica.
El bienenvejecer, en cambio, plantea una visión más amplia:
- Acepta envejecer como parte natural de la vida.
- Prioriza la salud frente a la apariencia.
- Busca preservar la autonomía y la funcionalidad.
- Da importancia a la prevención de enfermedades.
- Considera la salud física, mental y social.
- Promueve hábitos saludables mantenidos a largo plazo.
- Evita promesas de "detener" o "revertir" el envejecimiento.
En definitiva, no se trata de vivir más años a cualquier precio, sino de favorecer que esos años tengan la mejor calidad posible.
Las claves para bienenvejecer
No existe una fórmula única para conseguir un envejecimiento saludable. La combinación de diferentes hábitos y medidas preventivas puede marcar una diferencia importante.
- Mantener una alimentación equilibrada: la alimentación desempeña un papel fundamental en la salud a cualquier edad. Una dieta variada, basada principalmente en alimentos vegetales, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y otras fuentes de nutrientes, puede contribuir a mantener un buen estado nutricional. También es importante adaptar la alimentación a las necesidades de cada persona, especialmente cuando aparecen cambios relacionados con la edad, enfermedades crónicas o dificultades para masticar o tragar. Bienenvejecer no significa seguir dietas restrictivas ni buscar alimentos milagrosos. Significa mantener una alimentación adecuada y sostenible a largo plazo.
- Hacer ejercicio físico: la actividad física es uno de los pilares del envejecimiento saludable. No se trata únicamente de realizar ejercicio cardiovascular. A medida que cumplimos años adquiere especial importancia mantener la fuerza muscular, el equilibrio, la movilidad y la capacidad funcional. Caminar, realizar ejercicios de fuerza adaptados a cada persona, trabajar la movilidad y practicar actividades que mejoren el equilibrio pueden formar parte de un programa de actividad física. Cuando existen enfermedades o limitaciones físicas, conviene individualizar el ejercicio con ayuda de un profesional sanitario o del ejercicio.
- Cuidar el sueño: dormir bien también forma parte de la salud. Con la edad pueden producirse cambios en los horarios y en la estructura del sueño, pero determinados problemas —como el insomnio persistente o la apnea del sueño— requieren valoración profesional. Mantener horarios regulares, crear un entorno adecuado para dormir y consultar cuando existen alteraciones mantenidas puede ayudar a proteger la salud y el bienestar.
- Cuidar la salud cerebral: el envejecimiento saludable también incluye el bienestar cognitivo y emocional. Aprender cosas nuevas, mantener actividades intelectuales estimulantes, cultivar las relaciones sociales y tratar adecuadamente problemas como la depresión o la ansiedad son aspectos importantes. Además, controlar factores de riesgo cardiovascular —como la hipertensión, la diabetes o el tabaquismo— contribuye también al cuidado de la salud cerebral.
- Mantener una vida social activa: las relaciones sociales no son un aspecto secundario de la salud. Contar con vínculos familiares, amistades, actividades comunitarias o proyectos compartidos puede favorecer el bienestar emocional y ayudar a combatir el aislamiento social. Por eso, bienenvejecer también significa mantener conexiones con otras personas y seguir participando activamente en la sociedad.
- Realizar las revisiones y medidas preventivas recomendadas: la prevención adquiere especial importancia a medida que aumenta la edad. Las revisiones médicas, vacunaciones, cribados recomendados según edad y factores de riesgo, salud bucodental, revisión de la visión y audición y control de enfermedades crónicas forman parte de una estrategia de envejecimiento saludable.
¿Se puede influir en cómo envejecemos?
Está condicionado por múltiples factores, entre ellos la genética, el entorno, las condiciones socioeconómicas, las enfermedades previas y los hábitos de vida. No podemos controlar todos ellos.
Sin embargo, sí podemos actuar sobre determinados factores modificables relacionados con nuestra salud. No fumar, mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física, evitar el consumo excesivo de alcohol, dormir suficientemente, cuidar la salud mental y mantener las enfermedades crónicas bajo control son algunas de las medidas que pueden contribuir a un envejecimiento más saludable.
Cumplir años forma parte de la vida y no debería contemplarse exclusivamente como una pérdida. Más que buscar una fuente de juventud, se trata de cuidar nuestro organismo a lo largo de toda la vida.
Porque cumplir años es inevitable. Cómo llegamos a esos años depende, al menos en parte, de cómo cuidamos nuestra salud desde mucho antes.