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El verano es sinónimo de diversión, vacaciones y tiempo al aire libre. Sin embargo, también es una época en la que aumentan ciertos problemas de salud en los más pequeños. Las altas temperaturas, el contacto con el agua y los cambios de rutina pueden favorecer la aparición de enfermedades infantiles típicas del verano.

Estas son las enfermedades pediátricas más comunes, sus síntomas y cómo evitarlas de forma sencilla:

Golpe de calor y deshidratación

Los niños son especialmente vulnerables al calor extremo porque su sistema de regulación térmica no está completamente desarrollado.

Algunos de los síntomas más frecuentes son:

  • Piel caliente y seca.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos o vómitos.
  • Fatiga intensa.

Prevenirlo es bastante sencillo siguiendo unos consejos fáciles como ofrecer agua frecuentemente, aunque no la pidan; evitar el sol entre las 12:00 y las 17:00 horas o usar ropa fresca y ligera.

Otitis externa o "oído del nadador"

Las infecciones de oído suelen ser muy frecuentes en los meses de verano ya que los niños pasan horas en la piscina o en la playa.

Algunos de sus síntomas son:

  • Dolor al tocar la oreja.
  • Picor en el oído.
  • Sensación de oído tapado.

Secar bien los oídos tras el baño o evitar el uso de bastoncillos son algunos sencillos consejos para prevenirla.

Gastroenteritis

Las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias en alimentos y en el agua.

Los síntomas más frecuentes suelen ser:

  • Diarrea.
  • Vómitos.
  • Dolor abdominal.
  • Fiebre.

Se pueden evitar siguiendo unas sencillas recomendaciones como lavar bien las manos antes de comer, mantener la cadena de frío de los alimentos, así como evitar comidas en mal estado.

Picaduras de insectos

Mosquitos, avispas y otros insectos son más activos en verano y pueden causar molestias importantes.

Los síntomas más habituales son:

  • Picor intenso.
  • Inflamación.
  • Enrojecimiento.

Para evitarlas debemos proteger a los más pequeños usando repelentes adecuados para su edad, evitar zonas con agua estancada y utilizar mosquiteras.

Quemaduras solares y de piel

La piel infantil es muy sensible al sol y a factores como el cloro o la sal. Es muy importante cuidar la piel de los más pequeños aplicando protector solar SPF 50, que deberá reaplicarse cada 2 horas y evitando la exposición prolongada.

Resfriados de verano y cambios de temperatura

Aunque parezca extraño, los resfriados también aparecen en verano. Tos, congestión nasal o dolor de garganta son algunos de los síntomas.

Evitando cambios bruscos de temperatura, no abusar del aire acondicionado y mantener una buena ventilación, son los mejores consejos para prevenir los resfriados en los meses estivales.

El verano no tiene por qué ser sinónimo de enfermedades si se toman las precauciones adecuadas. Estar atentos a los síntomas y actuar a tiempo marcará la diferencia para que los más pequeños disfruten de unas vacaciones seguras y saludables.

Ante cualquier signo de alarma o empeoramiento, es importante consultar con un profesional sanitario.