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Las enfermedades reumáticas se asocian generalmente a la población adulta, especialmente a los mayores de 50 años. Sin embargo, no discriminan por edad y afectan, cada vez más, a los más jóvenes.

Las enfermedades reumáticas comprenden un grupo diverso de trastornos que afectan a las articulaciones, los músculos, los huesos y a los tejidos conectivos del cuerpo. Entre los jóvenes, especialmente las mujeres, son más frecuentes las enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico (LES) que puede aparecer entre los 25 y 45 años. En varones jóvenes, la espondilitis anquilosante es una patología habitual.

Aumento de casos en niños y adolescentes

En los últimos años, ha habido un aumento en los diagnósticos de enfermedades reumáticas en niños y adolescentes, lo que plantea un desafío tanto para los profesionales de la salud como para las familias.

Según el Dr. Juan José Lerma, reumatólogo del Hospital Quirónsalud Valencia, "en España, se estima que una de cada cuatro personas mayores de 20 años padece alguna enfermedad reumática, lo que equivale a cerca de 11 millones de personas. ​En cuanto a la población infantil, se calcula que entre 8.000 y 10.000 niños padecen alguna enfermedad reumática en nuestro país".

Una de las afecciones más comunes es la artritis idiopática juvenil (AIJ), que afecta aproximadamente a 1 de cada 1000 niños menores de 16 años. La AIJ puede provocar inflamación en las articulaciones, rigidez, dolor y, en casos más graves, daño a largo plazo en las articulaciones afectadas. Los niños pueden experimentar episodios de fiebre, erupciones cutáneas y fatiga extrema, síntomas que a menudo se confunden con otras enfermedades menos graves.

¿Cómo impacta en la vida diaria?

Para los jóvenes afectados, vivir con una enfermedad reumática puede ser un reto constante. El dolor crónico y la fatiga pueden afectar su rendimiento escolar, su participación en actividades recreativas y su bienestar emocional. Muchos niños y adolescentes con enfermedades reumáticas también se tienen que enfrentar a desafíos psicológicos, como ansiedad y depresión, a medida que intentan comprender y adaptarse a los efectos de su condición.

Es fundamental que tanto los jóvenes como sus familias reciban un apoyo integral. Los tratamientos, que incluyen medicamentos y terapias físicas, son clave para controlar los síntomas y prevenir el daño permanente a las articulaciones. Sin embargo, el acompañamiento emocional también es esencial para que los jóvenes puedan manejar el impacto psicológico de vivir con una enfermedad crónica.

La clave de un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado

El diagnóstico temprano de las enfermedades reumáticas en los más jóvenes es crucial para un tratamiento eficaz. Los avances en la medicina han permitido una mayor comprensión de estas enfermedades y el desarrollo de terapias más específicas, que no solo ayudan a controlar los síntomas, sino que también mejoran la calidad de vida de los pacientes. No obstante, por el desconocimiento sobre estas enfermedades en edades tempranas, es común que los diagnósticos se retrasen.

¿Se pueden prevenir estas enfermedades?

Muchas enfermedades reumatológicas tienen un componente genético o hereditario, lo que significa que ciertas personas pueden tener una mayor predisposición a desarrollarlas si hay antecedentes familiares. Sin embargo, la genética no siempre es el único factor determinante, ya que en la mayoría de los casos también influyen factores ambientales, inmunológicos y de estilo de vida.

En palabras del Dr. Lerma, "aunque no todas las enfermedades reumatológicas pueden prevenirse, adoptar un estilo de vida saludable reduce el riesgo y mejora la calidad de vida. Es fundamental mantener un peso saludable, ya que el exceso de peso afecta las articulaciones. La actividad física regular, especialmente ejercicios de bajo impacto como caminar o nadar, ayuda a fortalecer músculos y mejorar la movilidad. Una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes, omega-3, calcio y vitamina D, contribuye a la salud ósea y articular. Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol reduce el riesgo de inflamación y enfermedades autoinmunes". Además, concluye el Dr. XXX "controlar el estrés mediante técnicas de relajación y proteger las articulaciones evitando movimientos repetitivos o posturas inadecuadas es clave, sin olvidarnos de acudir a chequeos médicos periódicos".

La importancia de la investigación para la evolución de los tratamientos

Actualmente y durante los últimos años, se ha desarrollado un grupo específico de tratamientos denominados, agentes biológicos o terapias dirigidas. También conocidos como modificadores de la respuesta biológica, son una nueva clase de medicamentos antirreumáticos, capaces de frenar la evolución de la enfermedad, actuando contra vías inmunológicas específicas y selectivas de inflamación y se han convertido en la actualidad en la terapia más novedosa y efectiva dentro del arsenal terapéutico de este tipo de patologías autoinmunes.

En palabras del Dr. Juan José Lerma "el futuro, muy posiblemente vendrá determinado por el desarrollo y potenciación de "la medicina personalizada" donde a través de un análisis de sangre seamos capaces de saber concretamente que vía celular está alterada en el paciente y en función de ello establecer de forma individual un tratamiento específico y personalizado".