Cada otoño e invierno, el virus de la gripe regresa y provoca millones de infecciones. Aunque la mayoría cursan de forma leve, cada año causa miles de hospitalizaciones y muertes, sobre todo en personas mayores, con enfermedades crónicas o con el sistema inmunitario debilitado.
La gripe puede producir complicaciones graves como neumonía, descompensación de patologías previas (diabetes, cardiopatías, EPOC) o infecciones secundarias.
Por qué debemos vacunarnos
La vacuna antigripal es la mejor herramienta de prevención disponible. Su eficacia varía según la temporada, pero reduce de forma significativa la posibilidad de enfermar, la gravedad de los casos y las complicaciones.
Además, vacunarse no solo protege a quien recibe la dosis, sino también a su entorno: disminuye la transmisión comunitaria y protege a los más vulnerables (bebés, ancianos o personas inmunodeprimidas).
Por qué hay que hacerlo todos los años
El virus de la gripe cambia constantemente. Cada año, los expertos de la OMS analizan qué cepas circulan y recomiendan una nueva composición de la vacuna para la temporada siguiente. Por eso, incluso si te vacunaste el año pasado, la protección ya no es la misma: los anticuerpos disminuyen con el tiempo y el virus puede haber mutado.
Quiénes deben vacunarse
Las autoridades sanitarias recomiendan la vacunación antigripal anual para los siguientes grupos:
- Personas mayores de 60 años.
- Pacientes con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias, renales, metabólicas, inmunológicas o neurológicas).
- Mujeres embarazadas, en cualquier trimestre.
- Personal sanitario y sociosanitario, para proteger a los pacientes y mantener la capacidad asistencial.
- Niños de 6 a 59 meses, en comunidades donde se incluye en calendario oficial.
- Personas cuidadoras o convivientes con personas vulnerables o inmunodeprimidas.
- Trabajadores esenciales (fuerzas de seguridad, servicios públicos, etc.), según recomendaciones autonómicas.
Aunque no pertenezcas a un grupo de riesgo, vacunarte puede ayudarte a evitar ausencias laborales, proteger a tu entorno y contribuir a reducir la carga sobre el sistema sanitario. La vacuna es segura, gratuita en los grupos prioritarios y se administra en centros de salud cada otoño, coincidiendo muchas veces con la campaña frente a la COVID-19.
Vacunarse contra la gripe cada año salva vidas, reduce complicaciones y evita colapsos sanitarios. Es un gesto sencillo, seguro y solidario. Protegerte tú también protege a los demás.